El vicepresidente JD Vance está considerando abandonar una posible candidatura presidencial para 2028, según múltiples fuentes citadas en un reportaje por el Daily Mail en el que se describe al segundo de la administración Trump como el funcionario más aislado del West Wing.
La renuncia de Tulsi Gabbard como Directora de Inteligencia Nacional —cuya carta citó el diagnóstico de cáncer óseo raro de su esposo como razón oficial— dejó a Vance sin su aliada más visible dentro del gabinete en materia de política exterior moderada.
Pero las fuentes consultadas por el diario británico coinciden en que el trasfondo real es Irán: Vance instó privadamente a Trump en febrero a no autorizar ataques a gran escala contra ese país, recomendando en cambio una acción punitiva limitada y advirtiendo que una guerra más amplia podría desencadenar caos regional y bajas masivas, según el New York Times.
El propio Trump reconoció públicamente la brecha, admitiendo que su vicepresidente era «quizás menos entusiasta» al inicio de la guerra y «filosóficamente un poco diferente» sobre la decisión de atacar.
Mientras Vance pierde influencia, Marco Rubio vive su mejor momento dentro del círculo presidencial.
El Secretario de Estado, que también ejerce como asesor de seguridad nacional, participa activamente en la planificación de posibles acciones militares contra Cuba y lidera la línea dura de la administración en política exterior.
«Rubio tiene más peso que Vance. El Presidente lo escucha. Vance está fuera de sintonía y lo ha estado durante mucho tiempo», afirmó una fuente del West Wing al Daily Mail.
Otra fuente cercana al presidente fue aún más directa: «Vance es un no-evento en el West Wing».
Las mismas fuentes describen el contraste de estilos como un choque de fondo con Trump.
«El Presidente ha dejado muy claro en los últimos meses que no tolera ese enfoque de política exterior al estilo Gary Cooper, fuerte y silencioso», dijo un informante de la Casa Blanca.
«Es ruidoso, es activo. Estos tipos prefieren hablar bajo y llevar un gran palo, pero Trump habla alto y lleva un cañón enorme», subrayó.
La salida de Gabbard se suma a la de Joe Kent, director del Centro Nacional Antiterrorista, quien renunció en marzo en protesta por la guerra con Irán y luego acusó a Israel de haber engañado a Trump para entrar en el conflicto.
Vance queda así sin sus dos aliados más visibles en el entorno de seguridad nacional.
En cuanto a 2028, en el West Wing circulan rumores de que Vance evalúa retirarse de la carrera como movimiento táctico, para no «asumir todo lo que ha ocurrido en los últimos años», según una fuente interna.
El vicepresidente tiene 41 años, y sus aliados han explorado alternativas que le permitirían ausentarse del próximo ciclo electoral y reaparecer más adelante.
Sin embargo, una fuente cercana al propio Vance advierte que esa estrategia sería un error.
«Cualquiera que quiera ser un candidato viable a la presidencia tiene una ventana muy pequeña. Y si no vas cuando esa ventana está abierta, lo más probable es que no vuelva a abrirse», dijo la fuente.
Un intento en 2032 enfrentaría a Vance a un titular en ejercicio, y solo Jimmy Carter, George H.W. Bush y Donald Trump han perdido la reelección en medio siglo.
Esperar hasta 2036 exigiría mantenerse políticamente relevante durante una década fuera del cargo, una tarea que la misma fuente calificó de «extremadamente difícil cuando estás fuera del foco».
El portavoz de Vance rechazó el reportaje del Daily Mail y lo calificó de «una compilación endeble de fuentes completamente ilegítimas que no tienen idea de lo que hablan».
No obstante, fuentes de la Casa Blanca ya apuntaban a Rubio como posible candidato desde semanas antes, en un contexto en que el Secretario de Estado acumula capital político a ritmo acelerado, aunque con el riesgo de quemarlo si la guerra con Irán resulta impopular.
JD Vance considers abandoning run for president in 2028. pic.twitter.com/0gdo1XYgTa
— распад и неуважение (@VictorKvert2008) May 25, 2026



