RÍO DE JANEIRO – En una noche que desafió toda logística urbana, la estrella colombiana Shakira paralizó la icónica playa de Copacabana, congregando a una cifra récord de dos millones de personas. Lo que comenzó como un rumor de cierre de gira se convirtió en el evento musical más grande en la historia de la artista, superando cualquier registro previo en su trayectoria de más de tres décadas.
Un océano de personas frente al Atlántico
Desde tempranas horas de la mañana, las arenas de Río de Janeiro se tiñeron de banderas de toda Latinoamérica. Para cuando los primeros acordes de «Puntería» resonaron desde el gigantesco escenario de 800 metros cuadrados, la marea humana se extendía desde el hotel Belmond Copacabana Palace hasta prácticamente el fuerte de Leme.
El despliegue técnico incluyó:
- 24 torres de sonido distribuidas a lo largo de la costa para garantizar la fidelidad del audio.
- Pantallas LED de última generación que permitieron que incluso quienes estaban a kilómetros del escenario no se perdieran un solo movimiento de cadera.
- Un show de drones que dibujó el logo de «Las Mujeres Ya No Lloran» sobre el cielo brasileño.
Un repertorio de récords
Durante más de dos horas, Shakira navegó por un setlist que mezcló sus más recientes éxitos globales con los clásicos que la consagraron en Brasil durante los años 90. El momento cumbre llegó con una versión en portugués de «Estoy Aquí», un gesto que desató la euforia de los locales y recordó los inicios de la barranquillera en el gigante del sur.
Entrando en el Olimpo de Copacabana
Con esta asistencia estimada en 2.1 millones de personas (según cifras preliminares de las autoridades locales), Shakira se une al selecto grupo de leyendas que han logrado «reventar» Copacabana, sentándose en la misma mesa que The Rolling Stones (2006) y Madonna (2024).
Impacto Económico
La alcaldía de Río de Janeiro informó que el evento generó una inyección económica de más de 300 millones de reales (aprox. 60 millones de dólares) en turismo, hotelería y servicios, con una ocupación hotelera que rozó el 98% en toda la zona sur de la ciudad.
El concierto cerró con un espectáculo de fuegos artificiales mientras sonaba «Waka Waka», dejando claro que, en 2026, el reinado de Shakira no solo sigue vigente, sino que alcanza dimensiones épicas.
Dato curioso: Se reportó que el sistema de metro de Río de Janeiro operó al 110% de su capacidad, transportando a más de medio millón de fans solo en las tres horas previas al inicio del show.


