Manhattan, New York- A cien días de haber asumido como alcalde de la ciudad de Nueva York, la administración de Zohran Mamdani aún no muestra, según sus críticos, un impacto sustancial en la vida cotidiana de los neoyorquinos. Sin embargo, una de sus propuestas más controversiales volvió esta semana al centro del debate: la creación de supermercados controlados por el gobierno local.
La iniciativa, presentada originalmente durante su campaña como una solución al alto costo de los alimentos, ha provocado una fuerte reacción entre pequeños comerciantes y dueños de bodegas de la ciudad, quienes advierten que el plan podría alterar drásticamente el ecosistema comercial de numerosos vecindarios.
Uno de los opositores más vocales es Francisco Marte, presidente de la organización BSBG – Bodegas and Small Business Group, quien considera que la medida representa una amenaza directa al libre comercio y a la supervivencia de miles de pequeños negocios.

“Cuando el gobierno empieza a ser juez y parte, crea un problema grave. No solo tenemos que competir con otros comercios; ahora nos tocará competir con la misma entidad que nos regula”.
Durante la campaña electoral, Mamdani aseguró que su plan costaría alrededor de 70 millones de dólares para abrir cuatro supermercados administrados por la ciudad. Sin embargo, en su más reciente discurso anunció que la primera tienda tendría un costo aproximado de 30 millones de dólares, cifra que ha generado nuevas críticas sobre la viabilidad financiera del proyecto.
“Por eso es que el ciudadano se desanima y no cree en los políticos. Ayer decía una cosa y hoy sale con otra”, sostuvo Marte.
El líder de los bodegueros también cuestionó la decisión de ubicar la primera tienda en Harlem, argumentando que la zona no cumple con la promesa original de instalar estos supermercados en áreas con acceso limitado a productos frescos y de calidad.
“Prometió que estos supermercados estarían en zonas olvidadas, donde no hubiera acceso a alimentos de calidad. Pero Harlem ya tiene supermercados y bodegas. Allí no hay un vacío alimentario real”, afirmó.
Más allá de la ubicación, Marte insiste en que el problema central es la ventaja estructural que tendría el gobierno frente a los negocios privados al entrar a competir directamente en el mercado.
“El gobierno llega con más fondos, sin pagar renta como nosotros, con beneficios que ningún pequeño comerciante tiene. Eso no es competencia; eso es competencia desleal.”
Según Marte, la apertura de supermercados municipales podría desencadenar una cadena de cierres de bodegas y pequeños supermercados en las zonas cercanas, afectando tanto a propietarios como a trabajadores.
“Esas tiendas llegarán a competir por el cliente, y como el gobierno maneja más recursos, muchos comercios quebrarán. Eso significa desempleo. Familias enteras viven de estos negocios.”
El dirigente añadió que, de desaparecer parte del comercio privado, muchos empleados se verían obligados a buscar trabajo precisamente en los nuevos supermercados públicos.

“Hoy en nuestros negocios se paga bien y se sostienen familias. Cuando el gobierno destruya esos negocios, esos empleados irán a buscar empleo allí y fácilmente les pagarán menos. Estamos viendo el apocalipsis del comercio.”
Marte sostiene además que la administración municipal está ignorando las causas reales detrás del aumento en el precio de los alimentos. Explica que el costo de los productos no responde simplemente a márgenes excesivos de los comerciantes, sino a una combinación de factores económicos estructurales que encarecen operar en Nueva York.
“Mantener un negocio en esta ciudad no es fácil. Los impuestos son altísimos, la renta es altísima, los seguros siguen subiendo por la criminalidad, la electricidad cuesta más cada año. Si fuera solo bajar precios porque están caros, se hace. Pero hay razones por las que están caros.”
En vez de crear supermercados municipales, Marte propone que la ciudad concentre sus esfuerzos en aliviar la carga sobre los pequeños negocios para que estos puedan trasladar ese ahorro al consumidor.
“¿Por qué no reducir impuestos? ¿Por qué no reducir el gasto estatal y local? Ese ahorro se lo pasaríamos al consumidor.”

Asimismo, sugirió utilizar fondos públicos para crear centros de distribución mayorista, ofrecer financiamiento a pequeños comerciantes para modernizar equipos y reducir costos en la cadena de suministro.
Marte también comparó la propuesta con modelos implementados en otros países, asegurando que iniciativas similares han fracasado históricamente cuando el Estado interviene directamente en el comercio minorista.
“Mamdani quiere replicar en Nueva York lo que se hizo en Cuba y Venezuela. Hay que estudiar a profundidad antes de hablar de estos temas. Cuando el gobierno se mete a competir, las cosas terminan mal. Muy mal.”
Finalmente, dejó claro que la organización que representa combatirá políticamente la propuesta.
“Como asociación de bodegueros y pequeños negocios, no apoyamos las medidas del alcalde y lucharemos para proteger al comercio de la ciudad de Nueva York.”
Articulo: Brady M. Guerrero



