El alcalde socialista democrático de Nueva York pretende abrir cinco establecimientos financiados por la ciudad, uno en cada distrito, con descuentos de hasta 30% en alimentos esenciales. Bodegueros y economistas cuestionan que el contribuyente termine pagando la diferencia y advierten sobre una competencia desigual para los negocios privados.
Las Noticias Como Son, NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS.– El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, avanza con su controvertido proyecto N.Y.C. Groceries, que contempla una inversión pública inicial de US$70 millones para desarrollar cinco supermercados municipales —uno en cada borough de la ciudad— y ofrecer una selección de alimentos esenciales con precios aproximadamente 30% inferiores a los precios minoristas de referencia.
El proyecto, presentado por la administración del alcalde socialista democrático como una respuesta al elevado costo de los alimentos, ha generado una creciente oposición entre propietarios de supermercados, bodegas y defensores del libre mercado, que cuestionan que el Gobierno utilice recursos de los contribuyentes para competir directamente con comerciantes privados obligados a pagar alquiler, impuestos y todos sus gastos operativos.
Sin embargo, hay una precisión importante: los establecimientos no serán operados directamente por empleados del Gobierno. La ciudad financiará y controlará los locales y establecerá las reglas principales del programa, pero busca contratar operadores privados con experiencia en supermercados para manejar las operaciones diarias, suministro, personal y mercancías. Por ello, técnicamente se trata de supermercados financiados y respaldados públicamente, pero operados por empresas privadas.
El Gobierno absorberá costos que los supermercados privados sí tienen que pagar
El documento oficial de solicitud de propuestas de la New York City Economic Development Corporation, NYCEDC, establece que los operadores seleccionados no pagarán alquiler en las propiedades utilizadas por el programa.
La ciudad también asumirá los impuestos inmobiliarios correspondientes, financiará el acondicionamiento de los establecimientos y contempla ofrecer apoyo financiero adicional a los operadores cuando sea necesario para compensar las pérdidas provocadas por la venta de productos subsidiados.
Ese apoyo aparece en los documentos oficiales bajo el concepto de “Affordability Payment”, cuyo monto dependerá de las negociaciones con los operadores privados.
Este punto se ha convertido en una de las principales críticas desde sectores conservadores y defensores del libre mercado: un supermercado privado necesita cubrir alquiler, impuestos, nómina, electricidad, seguridad, inventario y otros costos mientras compite con establecimientos donde una parte importante de esos gastos será asumida por el Gobierno.
Fox News consultó a economistas que cuestionaron precisamente este modelo, argumentando que el descuento no elimina realmente el costo de los alimentos, sino que traslada parte de ese costo desde la caja registradora hacia el contribuyente.
El descuento del 30% no cubrirá todos los productos
Mamdani anunció el 27 de julio que una denominada “canasta básica” o Core Basket tendrá precios aproximadamente 30% inferiores a los valores minoristas habituales.
La selección incluirá frutas y vegetales frescos, carnes, mariscos y alrededor de 20 categorías adicionales de productos esenciales, entre ellos leche, huevos, pan, queso y otros alimentos de consumo cotidiano.
Los demás productos que no formen parte de esa canasta deberán venderse a precios comparables con los existentes en supermercados tradicionales de Nueva York.
La administración sostiene que los precios de los productos subsidiados serán establecidos mensualmente para proporcionar mayor estabilidad a los consumidores.
Son US$90 mensuales de ahorro, no US$900
Una versión que circula en redes sociales asegura que las familias podrían ahorrar US$900 cada mes, pero esa cifra no coincide con la documentación oficial.
La Alcaldía de Nueva York estima un ahorro promedio cercano a US$90 mensuales, equivalente a aproximadamente US$1,000 al año.
Según la administración Mamdani, el programa podría reducir alrededor de un 15% el gasto total promedio de una familia en alimentos.
Por tanto, LasNoticiasComoSon.com no encontró evidencia confiable que respalde la cifra de US$900 mensuales.
Habrá una tarjeta para controlar compras, pero será voluntaria
Otro de los puntos que ha provocado controversia es la creación de una tarjeta de membresía o ahorro.
El documento oficial de NYCEDC ordena que los operadores establezcan un programa de membresía gratuito y voluntario destinado a registrar las compras, administrar los descuentos y aplicar lo que el documento denomina “demand management measures”, o medidas para controlar la demanda.
La preocupación surgió después de que funcionarios municipales fueran preguntados sobre qué impediría que una persona comprara grandes cantidades de carne u otros productos con 30% de descuento y posteriormente los revendiera.
Jeanny Pak, responsable interina de NYCEDC, planteó públicamente un mecanismo parecido a una tarjeta de biblioteca para administrar las compras.
Los documentos contemplan, por tanto, mecanismos para impedir compras masivas excesivas, aunque hasta el momento no existe evidencia de que cada familia vaya a recibir una cuota mensual fija de alimentos comparable legalmente con un sistema tradicional de racionamiento.
Además, la administración ha aclarado que no será necesario presentar una identificación oficial, demostrar residencia en Nueva York ni comprobar ingresos para comprar en los establecimientos. La tarjeta estará disponible para quien la solicite.
Comparaciones con Cuba generan debate
Desde sectores liberales y conservadores, la combinación de productos subsidiados, precios fijados administrativamente y mecanismos destinados a impedir compras excesivas ha provocado comparaciones con sistemas de racionamiento utilizados históricamente en países socialistas.
El economista liberal español Juan Ramón Rallo, por ejemplo, comparó el mecanismo con una versión neoyorquina de sistemas de abastecimiento utilizados en Cuba y Venezuela, argumentando que vender productos artificialmente por debajo de su precio crea incentivos para el acaparamiento y la reventa.
No obstante, presentar actualmente el programa como una “libreta de racionamiento cubana” sería una comparación política y económica, no una descripción literal del proyecto.
El programa de Nueva York estará abierto al público general, la tarjeta será voluntaria y los consumidores podrán continuar comprando libremente en los miles de supermercados y bodegas privadas de la ciudad.
Eso no elimina el debate de fondo.
Para quienes defendemos una economía de mercado, la pregunta legítima es hasta dónde debe llegar el Gobierno cuando pasa de regular las condiciones del mercado a convertirse, utilizando dinero público, en competidor de los mismos empresarios a quienes cobra impuestos.
Bodegueros preparan batalla legal
La oposición empresarial al proyecto ya está creciendo.
Una coalición que representa a decenas de organizaciones de comerciantes e inmigrantes de Nueva York anunció esta semana que prepara acciones legales contra la administración Mamdani, argumentando que los supermercados subsidiados podrían representar una competencia injusta para pequeños comerciantes y bodegueros.
El New York Post informó el 19 de agosto que la Multicultural Business Coalition, integrada por unas 50 organizaciones empresariales, estudia demandas relacionadas con competencia, precios subsidiados y posibles daños a comercios establecidos.
El empresario de supermercados John Catsimatidis también ha cuestionado el modelo, señalando que poner a competir negocios privados contra establecimientos que no tendrán que asumir alquileres e impuestos inmobiliarios altera las condiciones normales del mercado.
Es una preocupación especialmente relevante en Nueva York, donde innumerables bodegas y pequeños supermercados son propiedad de familias inmigrantes —incluidos muchos dominicanos— que durante décadas han levantado sus negocios trabajando largas jornadas y pagando los elevados costos de operar en la ciudad.
US$30 millones solamente para La Marqueta
De los US$70 millones inicialmente comprometidos, alrededor de US$30 millones están destinados al establecimiento de East Harlem, que será construido desde cero en terrenos municipales próximos a La Marqueta.
El proyecto contempla unos 9,000 pies cuadrados y está previsto para abrir en 2029.
El primer supermercado del programa está previsto para abrir durante la segunda mitad de 2027 en Hunts Point, El Bronx, en un espacio de aproximadamente 15,000 a 20,000 pies cuadrados.
Las ubicaciones definitivas de Brooklyn, Queens y Staten Island todavía están siendo desarrolladas. La administración pretende tener las cinco tiendas funcionando antes de finalizar 2029.
Contexto: el verdadero examen será quién termina pagando
Mamdani sostiene que la inflación de los alimentos y la falta de supermercados accesibles justifican una intervención más agresiva del Gobierno municipal.
La dificultad económica del problema es que un descuento no convierte automáticamente en más barato producir, transportar, refrigerar y vender los alimentos.
Si el consumidor paga 30% menos mientras la ciudad cubre alquileres, impuestos, construcción y déficits operacionales, parte de ese precio simplemente habrá sido trasladado hacia otra parte del presupuesto público.
Y esa diferencia termina financiándose con impuestos pagados por ciudadanos y empresas.
Desde una visión conservadora, el debate no debe reducirse a si es deseable que las familias paguen menos por sus alimentos —algo que naturalmente todos queremos—, sino a determinar qué modelo produce precios bajos de manera sostenible sin destruir los incentivos para invertir, competir y emprender.
Nueva York tiene miles de pequeños comerciantes que ya venden alimentos sin disfrutar de locales gratuitos, exenciones inmobiliarias ni compensaciones públicas por vender por debajo del precio de mercado.
El experimento de Mamdani permitirá comprobar si el Gobierno puede superar al mercado administrando supermercados subsidiados o si, como advierten sus críticos, los consumidores terminarán pagando la diferencia indirectamente mientras los comerciantes privados enfrentan una competencia financiada con sus propios impuestos.
Fuentes consultadas
1. Alcaldía de Nueva York — anuncio oficial del descuento del 30%, inversión de US$70 millones y estimación de US$90 mensuales de ahorro.
NYC Mayor’s Office — N.Y.C. Groceries
2. New York City Economic Development Corporation (NYCEDC) — documento oficial de solicitud de propuestas, condiciones de subsidios, operadores privados, tarjeta de membresía y mecanismos de control de demanda.
NYCEDC — N.Y.C. Groceries Operator RFP
3. Fox News — análisis económico sobre subsidios, competencia con pequeños negocios y costo para los contribuyentes.
Fox News — Mamdani’s NYC grocery stores promise 30% savings
4. New York Post — detalles del programa, costos, descuentos y dudas sobre su financiación.
New York Post — Mamdani plans 30% discounts at city-owned groceries
5. Associated Press — verificación de las afirmaciones relacionadas con identificación y tarjeta de membresía.
Associated Press — Fact Focus on NYC city-owned groceries
6. New York Post — oposición de comerciantes y preparación de acciones legales contra el programa.
New York Post — Immigrant-owned grocers prepare legal challenge


